Lío energético: expertos exponen la fragilidad del sistema eléctrico de la isla
La salida de operación de varias unidades generatrices mantiene bajo presión al sistema eléctrico de Puerto Rico, mientras miles de abonados permanecen sin servicio y expertos advierten que la falta de capacidad de reserva aumenta el riesgo de nuevos apagones.
Actualmente, las unidades Costa Sur 5 y 6, Palo Seco 4 y San Juan 7 permanecen fuera de servicio, lo que reduce la generación disponible para suplir la demanda de energía en la Isla.
Según explicó un ingeniero consultado sobre la situación, muchas de las averías responden a roturas en las calderas de las plantas generatrices, específicamente en los tubos que, con el paso de los años y el uso continuo, se deterioran hasta romperse.
El experto señaló que gran parte de estas instalaciones utilizan tecnología desarrollada en la década de 1960, por lo que el desgaste de sus componentes representa uno de los principales retos para la confiabilidad del sistema.
Asimismo, advirtió que el sistema eléctrico opera sin una reserva adecuada para responder a fallas inesperadas o aumentos en la demanda.
De acuerdo con el análisis presentado, Puerto Rico debería contar con una capacidad de generación de al menos 4,000 megavatios (MW) para atender la demanda de manera confiable, aunque el escenario ideal sería disponer de alrededor de 5,500 MW, lo que permitiría enfrentar contingencias sin afectar el servicio.
Durante la discusión también se abordó el contrato de LUMA Energy y la confianza que el gobierno federal ha depositado en operadores privados para administrar distintas áreas del sistema eléctrico.
Además, se analizó la necesidad de incorporar generación de emergencia mientras se completan las reparaciones de las unidades averiadas, ante el debate sobre el costo y la efectividad de la llamada generación temporera.
El experto sostuvo que añadir capacidad de respaldo de manera provisional ayudaría a reducir el riesgo de interrupciones en el servicio mientras continúan los trabajos para reparar la infraestructura eléctrica y fortalecer la confiabilidad del sistema.