Comerciantes comparten cómo el aumento desmesurado en la factura de luz afecta sus operaciones

Pequeños y medianos comerciantes en Puerto Rico enfrentan una creciente presión económica debido a los altos costos de la electricidad, los apagones y las fluctuaciones de voltaje que afectan sus operaciones.

Algunos aseguran que las interrupciones del servicio los obligan a cerrar durante las horas de mayor actividad, mientras ponen en riesgo sus equipos y elevan sus gastos operacionales.

En el caso de una cafetería, la necesidad de adquirir una planta eléctrica representa una inversión de entre $12,000 y $15,000, debido a que su maquinaria requiere una capacidad superior a los 15 kilovatios.

Según explicó la comerciante, se trata de un gasto difícil de recuperar, al que se suman los problemas con el suministro de agua y el riesgo de que las fluctuaciones eléctricas dañen o quemen la cafetera.

A la inestabilidad del servicio se añaden las elevadas facturas de electricidad, que fluctúan entre $500 y $1,000 mensuales en algunos establecimientos, mientras que en otro caso la cifra alcanza casi los $6,000. Ante estos gastos, algunos propietarios han tenido que reducir sus días de operación para intentar mantener sus negocios a flote.

De cara a posibles nuevos aumentos en el costo de la energía, los comerciantes reconocen que no cuentan con un plan claro para enfrentar el panorama, más allá de continuar trabajando. La situación genera incertidumbre sobre la viabilidad de sus empresas y la posibilidad de tener que suspender operaciones de manera temporal o permanente.

Los pequeños empresarios describen los desafíos que enfrentan para sostener sus negocios en medio de una crisis energética que impacta sus finanzas, sus equipos y su capacidad de ofrecer servicios.

Mientras buscan alternativas para mantenerse operando, reclaman atención a una realidad que amenaza la estabilidad del comercio local.

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