Sobrina de doña Fela recuerda su lado más íntimo y su legado de servicio
La sobrina de Felisa Rincón de Gautier compartió anécdotas familiares y destacó la humildad, el amor por los niños y el espíritu de servicio que caracterizaron a la histórica alcaldesa de San Juan.
En una conversación matutina cargada de recuerdos, Mariíta Palerm Rincón, sobrina de Felisa Rincón de Gautier, recordó el lado más íntimo de quien fuera conocida como “doña Fela” y compartió anécdotas que reflejan su carácter cercano y afectuoso dentro del entorno familiar.
Entre los recuerdos que conserva está el día de su boda, cuando su tía la ayudó a vestirse. Aunque doña Fela era reconocida por su temperamento firme, Mariíta aseguró que en el hogar era una mujer dulce, que corregía con tacto y enseñaba buenos modales, especialmente a la hora de sentarse a la mesa.
Para Mariíta , una de las principales virtudes de doña Fela era su humildad, acompañada de un profundo amor por los niños. También recordó las actividades familiares durante los procesos electorales y cómo, con el paso de los años, comprendió con mayor profundidad la dimensión histórica de su tía.
Ese acercamiento a su legado tomó otra perspectiva durante una visita al museo dedicado a doña Fela en San Juan, experiencia que le permitió apreciar aún más la importancia de su figura.
Entre los momentos especiales que compartieron también destaca un viaje a Roma para participar de una ceremonia religiosa. Mariíta recordó aquellos días en los que ambas compartieron cantos y momentos de fe.
El espíritu de servicio de doña Fela también quedó marcado en la memoria familiar. Marieta relató cómo durante el verano repartía zapatos y en Navidad regalaba juguetes, mientras involucraba a sus sobrinos en estas iniciativas para enseñarles desde pequeños el valor de ayudar a los demás.
Según Mariíta , el legado de doña Fela puede resumirse en tres principios: tratar bien a todas las personas, vivir con humildad y mantener a Dios en el corazón.