“No era fácil mirarme en el espejo”: de 322 a 140 libras, la transformación de Géralis Aponte
Para Géralis Aponte, vivir con obesidad representaba mucho más que una cifra en la báscula. Las limitaciones físicas, el impacto emocional y las dificultades para realizar tareas cotidianas marcaron una etapa de su vida que finalmente la llevó a buscar ayuda profesional y comenzar una transformación.
Tras perder 182 libras luego de someterse a una cirugía bariátrica y adoptar nuevos hábitos, Aponte comparte su experiencia para crear conciencia sobre el impacto de la obesidad y llevar un mensaje de empatía a quienes atraviesan situaciones similares.
Aponte relató que durante esa etapa necesitaba ayuda para realizar tareas tan sencillas como amarrarse los zapatos. También utilizaba toallas tamaño playa para poder cubrirse y enfrentaba dificultades durante su aseo personal, al punto de pasar largos periodos en el baño.
La situación también afectó otros aspectos de su vida, incluyendo su intimidad y la capacidad para realizar algunas tareas básicas de higiene al no poder verse determinadas partes de su cuerpo.
A pesar de su juventud, Aponte explicó que se sentía frustrada al mirarse al espejo y no reconocerse. Los complejos relacionados con el tamaño de sus piernas y abdomen, así como la dificultad para vestir como quería, también afectaron su autoestima.
Según relató, desde niña fue “gordita” y desarrolló hábitos alimenticios poco saludables. Con el paso de los años, factores como el estrés, la maternidad, el embarazo y sus responsabilidades académicas contribuyeron al aumento de peso.
Aunque las burlas directas quedaron atrás, aseguró que las miradas y comentarios de otras personas continuaban afectándola.
El punto de quiebre llegó cuando intentó salir de su automóvil y no pudo hacerlo. La situación provocó preocupación en su madre y llevó a Aponte a reconocer que necesitaba buscar ayuda.
A partir de entonces, inició un proceso con profesionales de la salud, comenzó un plan de alimentación, se inscribió en un gimnasio y, tras ser evaluada, se sometió a una cirugía bariátrica.
Aponte reconoce que uno de los mayores retos ha sido mantener los cambios y enfrentar los desafíos emocionales y mentales que acompañan esta transformación. Por eso, insiste en la importancia de la resiliencia y de evitar juzgar a quienes viven con obesidad, pues cada persona atraviesa su camino a su propio ritmo.
Tras perder 182 libras, una de sus mayores satisfacciones ha sido poder viajar en avión con comodidad. Ahora utiliza sus redes sociales para compartir su historia y llevar un mensaje de inspiración y empatía a otras personas que buscan transformar sus vidas.