El misterio del Chupacabras: la historia que aterrorizó a Puerto Rico hace más de tres décadas
Foto: Archivo de El Nuevo Día
Puerto Rico es cuna de numerosos mitos y leyendas, algunos de los cuales se han convertido en parte de la tradición de diversos sectores de la Isla y han pasado de generación en generación.
Una de las historias más populares y que mayor notoriedad ha alcanzado es la del Chupacabras, una criatura a la que se le atribuyeron cientos de muertes de animales en distintas comunidades puertorriqueñas.
El fenómeno llegó a captar tanta atención que el fallecido exalcalde de Canóvanas, José «Chemo» Soto, organizó numerosas expediciones en busca del supuesto monstruo.
Pero, ¿cómo comenzó esta leyenda?
Los primeros reportes
La historia del Chupacabras comenzó a tomar fuerza en 1995, cuando se reportó la muerte de animales de granja en diferentes zonas de Puerto Rico. Algunos dueños aseguraron haber encontrado cabras, ovejas y otros animales muertos con heridas extrañas, lo que alimentó las sospechas sobre la presencia de una criatura desconocida.
Uno de los lugares más asociados con el fenómeno fue Canóvanas, donde los testimonios comenzaron a multiplicarse y la historia captó la atención de los medios de comunicación.
Durante ese mismo año, Madelyne Tolentino, residente del municipio, aseguró haber visto una criatura de apariencia inusual. Según su descripción, el ser caminaba sobre dos piernas, tenía ojos grandes y presentaba una especie de espinas o plumas en la espalda.
Su testimonio contribuyó a establecer la imagen del Chupacabras que se popularizó en Puerto Rico y, posteriormente, en otros países.
Una búsqueda que captó la atención del país
A medida que aumentaban los relatos sobre animales muertos y supuestos avistamientos, también crecía la preocupación entre residentes y criadores de ganado.
El entonces alcalde de Canóvanas, José «Chemo» Soto, se involucró en la búsqueda de la criatura. En octubre de 1995, encabezó expediciones para intentar localizarla, en medio de la incertidumbre que rodeaba los reportes.
La historia trascendió las comunidades donde se originó y comenzó a aparecer en medios internacionales. Con el tiempo, el nombre del Chupacabras se extendió por América Latina y Estados Unidos, mientras surgían nuevas versiones sobre su apariencia y los lugares donde supuestamente había sido visto.
¿Qué explicaciones se ofrecieron?
Mientras la leyenda ganaba popularidad, también surgieron intentos por explicar las muertes de los animales. Evaluaciones veterinarias citadas en reportes de la época apuntaron a posibles lesiones, mordeduras e infecciones, sin confirmar la existencia de una criatura desconocida.
Con el paso de los años, algunas investigaciones sobre restos de animales que se habían atribuido al Chupacabras apuntaron a que no pertenecían a una criatura desconocida, sino a animales que ya habitaban en Puerto Rico desde antes de la conquista española.
Además, años después, el investigador Benjamin Radford examinó el origen de la descripción más conocida del Chupacabras y planteó que pudo haber estado influida por la película de ciencia ficción Species, estrenada en 1995. Esa explicación forma parte de las investigaciones sobre el fenómeno, aunque no eliminó la presencia de la leyenda en la cultura popular.
Más de tres décadas después de los primeros reportes, el Chupacabras continúa siendo una de las historias de misterio más reconocidas de Puerto Rico: una combinación de testimonios, temor, y preguntas que alimentaron la imaginación colectiva.