A 25 años del 11 de septiembre, militares puertorriqueños recuerdan cómo vivieron el ataque
A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, dos militares puertorriqueños retirados recuerdan cómo vivieron desde las Fuerzas Armadas uno de los días que cambió la historia de Estados Unidos y del mundo.
En sus bases, el impacto de los ataques se sintió de inmediato. La tensión y la incertidumbre aumentaron mientras los militares intentaban conocer qué estaba ocurriendo, en una época en la que las comunicaciones no eran tan inmediatas como en la actualidad.
Como parte de la respuesta, se activaron medidas de seguridad y se movilizó personal para bloquear carreteras y proteger áreas residenciales donde vivían familias de militares, ante el temor de que pudieran ocurrir nuevos ataques.
Pero para algunos puertorriqueños, la respuesta fue mucho más allá de reforzar la seguridad. En menos de 72 horas, Héctor Martínez y otros militares recibieron una misión excepcional: colaborar en la recuperación de restos de las víctimas.
En ese momento, según se informó, solo existían tres unidades dedicadas a asuntos mortuarios: la 54, con base en Virginia, y las unidades 311 y 246, en Aguadilla. Luego de que se activara la 54, se solicitó apoyo adicional y el 14 de septiembre se activó la 311 en Puerto Rico. Al día siguiente, el grupo ya estaba preparado para comenzar los trabajos.
25 años después, las Fuerzas Armadas continúan preparándose para responder ante nuevas amenazas. En Fort Buchanan, el entrenamiento y la tecnología se han actualizado para enfrentar escenarios distintos, incluyendo el uso de aeronaves no tripuladas (UAV).
Los testimonios de estos militares también recuerdan que detrás de cada uniforme hay una persona y una familia. Las experiencias vividas durante el 11 de septiembre y las guerras que le siguieron dejaron consecuencias que todavía acompañan a muchos de quienes sirvieron.
La principal lección que queda, según los retirados, es clara: estar preparados para responder cuando la nación lo requiera.