Una semana de la tragedia: Estas son las cifras del terremoto y las claves de los rescates en Colombia

Por Andrea Osorio Gelpí

Por CNN | Las Noticias 

Luego de siete días desde que la tierra se sacudió en Colombia, más de 280 personas fallecieron y miles de viviendas permanecieron bajo escombros, tras el terremoto más fuerte en lo que va del siglo XXI en el país. 

La atención de la emergencia, distribuida en 15 departamentos con diferente grado de gravedad en territorios muy desiguales, también desató algunas controversias políticas sobre la ayuda internacional, mientras se va cerrando la posibilidad de encontrar sobrevivientes.

Amanecía el primer día del recién instalado gobierno del presidente Abelardo de la Espriella cuando se desató el sismo con epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó. 

Por su profundidad, el impacto se extendió por una zona enorme del occidente y centro del país, lo que marcó varios desafíos logísticos. 

El mandatario, que asumió personalmente el liderazgo de la respuesta, repartió a su gabinete por las regiones para estar presente junto a los damnificados.

Aunque Bogotá y Medellín, las dos ciudades más grandes del país, tuvieron daños menores, cinco capitales departamentales fueron muy golpeadas y quedaron en alerta roja por los daños. 

Entre los 472 municipios afectados, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) contabiliza 127.608 viviendas averiadas, 26.392 destruidas y 197 edificios colapsados, según el balance más reciente.

En las últimas horas, la cifra oficial de muertos bajó por segunda vez y quedó en 287 víctimas fatales, luego de haber llegado a 294 el sábado, una vez que fueron consolidados los reportes entregados verbalmente en primera instancia por las autoridades municipales y otros organismos, un conteo complejo que tardó días en unificarse.

Además, son más de 120.000 familias afectadas, 4.147 heridos y más de 190 personas que todavía no han sido localizadas.

Una vez que pasó el caos inicial y se desplegaron las tareas de búsqueda, el puño levantado para pedir silencio se convirtió en el símbolo de compromiso de los rescatistas y de esperanza de los vecinos y familiares, pero una vez que pasó la “ventana crítica” de 72 horas, cada vez menos personas eran encontradas con vida entre los escombros. En total, 355 fueron rescatadas hasta el domingo por la noche.

Así, muchas emotivas historias tuvieron también su lado trágico. En Cali, un bebé fue rescatado entre escombros gracias a un susurro escuchado por un voluntario, pero días después llegó la confirmación de la muerte de su madre, que pasó varios días atrapada en el edificio derrumbado de Torres del Limonar.

También en Cali, la tercera ciudad con más habitantes del país, ocurrió el drama de una familia en la que solo una trilliza sobrevivió al terremoto: sus dos hermanas murieron y sus padres fueron hallados abrazados, también sin vida.

Aunque Colombia tiene normas antisísmicas de construcción creadas a partir de terremotos anteriores, expertos resaltaron dos factores clave que aumentaron los daños en el país. 

“En Colombia lastimosamente se tiene un índice muy alto de informalidad en la construcción, que está alrededor de 60 % y que realmente es muy alto”, dijo a CNN Rafael Camilo Gutiérrez Melgarejo, doctor en Estructuras y profesor de la Universidad Internacional de Florida.

Además, explicó que hay muchas estructuras construidas antes del primer reglamento oficial de construcción sismorresistente, creado en 1984 a raíz del destructivo sismo de Popayán en 1983, una normativa que no fue “legislativamente exigible” hasta la reforma constitucional de Colombia de 1991. “Hay muchas estructuras que son muy viejas y no se han actualizado a los códigos actuales”, afirmó.

La devastación en Quibdó, capital del Chocó, no se debió únicamente a su ubicación, a unos 100 kilómetros del epicentro, sino también a la precariedad de su infraestructura. “Es desolador. En las calles hay familias enteras, algunas recogiendo escombros e intentando salvar algunas de sus pertenencias”, contó el padre José Darvinson Quejada Córdoba, sacerdote de la Diócesis de Quibdó.

Aunque en el territorio hay presencia estatal, las comunidades sostienen que la respuesta a la emergencia no fue inmediata ni coordinada entre las diferentes entidades. 

También en Buenaventura, una ciudad de más de 430.000 habitantes, la atención tuvo que ser liderada por los ciudadanos. Sin electricidad ni agua, algunos denuncian que la respuesta gubernamental no ha tenido el mismo impacto y coordinación que en otras ciudades. “No existe un hospital público de tercer nivel para atender a las personas. Fue una crisis ver a tantos heridos que llegaban al hospital y no había lugares. Se acondicionaron carpas afuera”, dijo a CNN el líder social Adriel Ruiz.

En Buenaventura está uno de los puertos más importantes del país, que no sufrió daños de consideración, aunque hubo alteraciones en algunas rutas para llegar hasta esta salida al Pacífico.

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