Tras casi 50 años, identifican a asesino en serie responsable de muerte de dos jóvenes en Pensilvania

Por Andrea Osorio Gelpí

(CNN) — Durante décadas, dos familias del condado de Washington, en Pensilvania, lamentaron la pérdida de sus hijas sin conocer quién las había asesinado. Ahora, casi 50 años después de los crímenes, las autoridades aseguran que un asesino en serie fue responsable de ambas muertes.

Susan Rush, una empleada de 21 años, fue vista por última vez cuando salía del centro comercial donde trabajaba una noche de 1976. Se dirigía a una iglesia para reunirse con su familia y compartir una cena en la víspera del Día de Acción de Gracias, pero nunca llegó a su destino.

A la mañana siguiente, su hermano encontró su cuerpo en el baúl de su automóvil. Según la Policía, había sido agredida sexualmente y murió por asfixia a causa de estrangulamiento.

Seis meses después, en una noche lluviosa de mayo de 1977, Brenda Ritter, de 18 años, fue asesinada tras salir de la casa de su novio. Su cuerpo fue encontrado al día siguiente en una colina. Las autoridades indicaron que también había sido agredida sexualmente y estrangulada.

Pese a los esfuerzos de investigadores locales y estatales, las familias pasaron años sin obtener respuestas sobre quién había cometido los crímenes.

Sin embargo, las pruebas que se conservaron de ambas escenas permitieron a los investigadores determinar que un mismo asesino en serie fue responsable de las muertes.

La Policía Estatal de Pensilvania identificó el miércoles a James Richard Clark, quien ya falleció, como el responsable de ambos asesinatos durante una conferencia de prensa.

“Las pruebas identificaron que el mismo autor asesinó tanto a Susan Rush como a Brenda Ritter. Estos análisis confirmaron que había un asesino en serie activo en el condado de Washington durante ese periodo”, declaró el cabo James Petrosky, de la Unidad de Evaluación de Investigaciones Criminales de la agencia.

Estos asesinatos se suman a una creciente lista de casos sin resolver que han podido esclarecerse gracias a los avances en la tecnología de ADN.

A principios de este año, el ADN extraído de un chicle permitió a las autoridades del estado de Washington identificar al responsable de dos asesinatos cometidos en la década de 1980. Asimismo, una muestra de ADN obtenida mediante una prueba genealógica ayudó a los investigadores a identificar los restos de un veterano de la Segunda Guerra Mundial que había desaparecido en 1965.

Dos investigaciones por homicidio quedaron sin resolver

Después de que Rush no llegara a la iglesia, su familia la reportó como desaparecida. A la mañana siguiente, mientras recorría la ciudad en su búsqueda, su hermano encontró el automóvil abandonado a un costado de una carretera.

El vehículo estaba cerrado con llave y el cuerpo de la joven se encontraba en el baúl, explicó Petrosky.

Dos días después del asesinato, el periódico The Pittsburgh Press informó que Rush tenía la laringe fracturada y había sido estrangulada.

Posteriormente, una autopsia determinó que Rush había sido agredida sexualmente y estrangulada, indicó Petrosky.

Poco después del asesinato de Ritter, el periódico The Pittsburgh Press entrevistó a su hermano, Terry, quien contó que la joven había obtenido su licencia de cosmetología apenas tres semanas antes y esperaba conseguir un nuevo empleo en esa profesión.

Los investigadores desarrollaron numerosas pistas e identificaron personas de interés tras su muerte, pero ninguna permitió dar con el responsable, explicó Petrosky.

Aproximadamente seis meses después del asesinato de Rush, Ritter, quien se había graduado recientemente y trabajaba como secretaria en una empresa de construcción, también fue asesinada.

La mañana del 19 de mayo de 1977, la madre de Ritter llamó a la casa de su novio para hablar con ella. Al enterarse de que su hija había salido de esa residencia la noche anterior, durante una tormenta eléctrica, y nunca había regresado a casa, la reportó como desaparecida.

Antes de que Ritter emprendiera el camino de regreso, su novio y la madre de este se habían asegurado de que cerrara con llave las puertas de su automóvil, explicó Petrosky.

Más tarde ese día, el vehículo de la joven fue encontrado abandonado a un costado de una carretera rural cerca de Washington.

Una búsqueda realizada con un helicóptero policial permitió localizar su cuerpo en una colina, aproximadamente a tres cuartos de milla de distancia de donde estaba el automóvil, según Petrosky.

Las autoridades indicaron que Ritter también había sido agredida sexualmente y estrangulada.

Tras el asesinato de Ritter, las autoridades investigaron si ambos crímenes estaban relacionados. Don Zofchak, quien entonces era jefe de la Policía del municipio de South Strabane, donde fue encontrado el cuerpo de Ritter, declaró al Pittsburgh Post-Gazette que existían similitudes entre los dos casos.

Sin embargo, al igual que ocurrió con la investigación de Rush, las numerosas pistas relacionadas con el asesinato de Ritter no condujeron al responsable, explicó Petrosky. Ambos casos quedaron sin resolver.

Las autoridades tardarían casi cinco décadas en establecer oficialmente la conexión entre los dos asesinatos.

Un avance en las investigaciones

En 2008, el ADN obtenido durante la investigación del asesinato de Ritter fue incorporado a CODIS, la base de datos de perfiles genéticos del FBI. A partir de esa muestra, se creó un perfil de ADN masculino cuya identidad se desconocía, explicó Petrosky.

Aunque la base de datos se revisaba semanalmente, los investigadores no encontraron coincidencias con los perfiles de personas registradas por delitos.

En 2025, las autoridades enviaron pruebas de ADN de ambos casos a varias compañías de biotecnología que colaboran con las fuerzas del orden en investigaciones de casos sin resolver. Entre ellas figuraban Cybergenetics Corp., Othram, PTC Laboratories e Identifinders International.

Los investigadores esperaban que los análisis de laboratorio permitieran determinar si las muestras contenían ADN de una misma persona y, eventualmente, conducirlos hasta un sospechoso.

Cybergenetics logró aislar los genotipos de una persona desconocida en cada muestra de ADN y compararlos para determinar si ambos casos estaban relacionados.

El análisis reveló una probabilidad extremadamente alta de coincidencia entre los dos perfiles, según informó la compañía en un comunicado de prensa.

Los resultados permitieron vincular oficialmente ambos asesinatos y confirmar que un asesino en serie había estado activo en el condado de Washington durante ese periodo, explicó Petrosky.

Las pruebas genéticas también permitieron a los investigadores desarrollar un posible perfil del sospechoso, lo que finalmente los condujo hasta Clark, indicó el funcionario.

Las autoridades no ofrecieron más detalles sobre cómo relacionaron el perfil genético con Clark. No obstante, las compañías que participaron en el análisis suelen recurrir a la genealogía genética investigativa, un proceso en el que se compara un perfil de ADN con muestras disponibles en distintas plataformas genealógicas para identificar posibles familiares y reconstruir árboles familiares hasta localizar al sospechoso.

Según Petrosky, Clark vivía en el área de Washington cuando ocurrieron los asesinatos. Tenía 19 años cuando Rush murió y 20 cuando Ritter fue asesinada.

Las autoridades se negaron a revelar si Clark tenía antecedentes penales conocidos, al señalar que la investigación continúa.

Clark murió por causas naturales en 2023, a los 66 años, según informó la Policía.

Los investigadores notificaron los resultados a las familias de ambas víctimas, que solicitaron privacidad, así como a los familiares de Clark, quienes han cooperado con las autoridades, explicó Petrosky.

Hasta el momento, los investigadores no han determinado si Clark tenía alguna relación previa con las víctimas. Sin embargo, Petrosky considera que el hombre podría haber sido responsable de otros asesinatos.

“Creo que una vez que eres un asesino en serie, siempre eres un asesino en serie. Considero que potencialmente podría haber más víctimas”, expresó.

Aunque identificar al responsable de las muertes de Rush y Ritter representa un avance importante, Petrosky sostuvo que el trabajo de los investigadores está lejos de terminar, pues continúan indagando en el pasado de Clark.

“No consideramos que los casos no tengan solución; siempre pensamos que hay algo allí. No se trata de nosotros, sino de las víctimas y sus familias”, concluyó.

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