Reabren investigación por presunta violación grupal en la Universidad de Cornell tras demanda civil

Por Abdiel Rivera

CNN | Las Noticias

La Fiscalía del condado de Tompkins, en Nueva York, reabrió la investigación sobre la presunta violación grupal de una exalumna de la Universidad de Cornell tras la presentación de una demanda civil que acusa a la institución de no proteger adecuadamente a la denunciante.

El fiscal de distrito Matthew Van Houten informó a ABC que su oficina pretende presentar el caso ante un gran jurado para determinar si existe evidencia suficiente para iniciar un proceso penal.

La pesquisa inicial sobre la presunta agresión, ocurrida en 2024, no derivó en la presentación de cargos.

La demandante aparece en los documentos judiciales bajo el seudónimo de Jane Doe para proteger su identidad.

En la demanda, presentada el 16 de septiembre, Doe alega que siete integrantes de la fraternidad Chi Phi la drogaron y agredieron sexualmente en octubre de 2024 dentro de la residencia de la organización.

También sostiene que uno de los implicados utilizó un chat grupal de Snapchat para invitar a otros miembros de la fraternidad a participar de la presunta agresión.

Ninguno de los siete estudiantes señalados enfrenta cargos penales al momento.

Van Houten explicó que las alegaciones incluidas en la demanda civil difieren de la declaración que Doe ofreció a la Policía poco después de los hechos.

El fiscal indicó que la querella inicial no incluía alegaciones de que hubiera sido drogada sin su consentimiento, obligada a participar de algún acto o estuviera incapacitada físicamente.

También afirmó que la Fiscalía no recibió durante la investigación original la imagen del chat grupal incluida ahora como evidencia en la demanda.

Van Houten reconoció que su oficina se basó en la pesquisa realizada por la Policía de Cornell y que no investigó las alegaciones de manera independiente.

El abogado de Doe, Thomas P. Giuffra, rechazó que existan diferencias sustanciales entre el informe policial y la demanda civil, y cuestionó que su clienta no fuera entrevistada por investigadores de la Fiscalía ni por personal capacitado para atender casos de agresión sexual.

Giuffra indicó que apoya la reapertura del caso, aunque considera que la acción de la Fiscalía ocurre de manera tardía.

La Universidad de Cornell expresó su respaldo a la decisión de permitir que Doe presente su testimonio ante un gran jurado.

La institución también informó que realizó una investigación independiente bajo el Título IX y que un panel evaluó la prueba durante varios días antes de imponer sanciones que incluyeron suspensiones y expulsiones.

Giuffra sostuvo que dos de los siete estudiantes fueron expulsados y que los demás recibieron sanciones menores, mientras Cornell negó que alguno tuviera la oportunidad de presentar ensayos como única consecuencia de su participación.

La universidad también prohibió el acceso al campus a la sección Xi de la fraternidad Chi Phi y creó un grupo de trabajo para atender la agresión sexual.

La demanda, de 101 páginas, incluye alegaciones de negligencia, incumplimiento de contrato, agresión sexual y violaciones de la Ley de Derechos Humanos de Nueva York.

Según el recurso, Doe había consumido alcohol antes de llegar a la casa de la fraternidad, donde presuntamente recibió más bebidas y fue presionada para inhalar una sustancia que le presentaron como ketamina.

La exalumna sostiene que posteriormente fue agredida durante varias horas mientras se encontraba incapacitada para ofrecer su consentimiento.

La demanda solicita un juicio por jurado para determinar la compensación económica correspondiente.

Jeremy Saland, abogado de uno de los miembros de la fraternidad señalados, negó que su cliente hubiera agredido o tocado sexualmente a la demandante.

El caso también ha provocado reacciones públicas de la representante Alexandria Ocasio-Cortez y la actriz Florence Pugh, quienes criticaron la manera en que algunas universidades atienden las denuncias de agresión sexual.

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