Vientos y geografía complican la efectividad de la siembra de nubes en la isla

Por Abdiel Rivera

El meteorólogo Carlos Tolentino explicó por qué existen dudas sobre la efectividad de la siembra de nubes en Puerto Rico y recordó que en 2015 se realizó un periodo probatorio de tres meses, con la misma compañía, que no produjo los resultados esperados.

Tolentino señaló que no existen garantías de que en 2026 el resultado sea diferente, particularmente ante la influencia del fenómeno El Niño y las condiciones asociadas al cambio climático.

El meteorólogo aclaró que la siembra de nubes no implica crear nubosidad, sino intentar aumentar la precipitación en nubes ya existentes, mediante la liberación de yoduro de plata para favorecer la formación de partículas de hielo y estimular la lluvia.

Sin embargo, destacó que la geografía de Puerto Rico presenta retos para esta técnica. En una isla montañosa —con áreas como la Sierra de Luquillo, El Yunque y la Cordillera Central—, el viento y el relieve influyen en el desarrollo y el desplazamiento de las lluvias, lo que puede provocar aguaceros de corta duración que se mueven rápidamente.

Según explicó, para que la técnica impacte zonas específicas, como las cuencas de los embalses La Plata y Carraízo, la nube tendría que permanecer sobre esas áreas el tiempo suficiente; sin embargo, la brisa puede desplazarla y provocar que la lluvia caiga fuera de las zonas de captación.

A esto se suma la presencia de polvo del Sahara, que favorece un ambiente más seco y puede limitar el desarrollo de aguaceros, mientras se espera si la humedad de una onda tropical logra aumentar la actividad de lluvia.

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