Destacan educación temprana como clave en el desarrollo e integración de niños con autismo
Los padres de Luciana compartieron su historia sobre cómo identificaron señales tempranas de un desarrollo distinto en su hija, lo que los llevó a buscar apoyo profesional y educativo.
Según relataron, entre los 8 y 10 meses comenzaron a notar posibles retrasos. La menor no respondía cuando la llamaban por su nombre, aunque sí reaccionaba a sonidos fuertes. Además, presentaba dificultades para sentarse sin ayuda, mostraba fijación por ciertos objetos y realizaba movimientos repetitivos, como mecerse.
Ante estas señales, acudieron al pediatra y, tras un periodo de espera de aproximadamente cinco meses, lograron una cita con un especialista en neurología. Fue entonces, cuando la niña tenía cerca de un año y medio, que recibieron el diagnóstico de autismo.
La familia describió el impacto emocional de ese momento como un proceso que requiere tiempo, manejo y adaptación. No obstante, destacaron que optaron por la aceptación y por buscar herramientas de apoyo lo antes posible.
Por su parte, la licenciada Jacqueline Giannoni, directora del Centro de Aprendizaje del Niño, explicó que la institución ofrece programas dirigidos al desarrollo de menores con necesidades especiales, con el objetivo de facilitar su integración al sistema escolar regular mediante alternativas educativas efectivas.