Dr. Carlos Díaz aborda los peligros del agua contaminada y el estrés por la escasez

junio 16, 2026

La crisis de agua en Puerto Rico parece no tener fin y, en medio de esta realidad, surgen dos preocupaciones constantes: los riesgos de usar agua en malas condiciones y el impacto físico del estrés que provoca la emergencia.

Para orientar a la ciudadanía, el doctor Víctor Díaz, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, fue enfático: el agua que está llegando tras la situación del “supertubo” no es potable y no debe consumirse.

Según explicó, el agua turbia puede contener contaminantes, tóxicos y microorganismos capaces de causar problemas gastrointestinales severos, además de transmitir virus y bacterias, incluyendo riesgos de hepatitis.

También advirtió sobre la posible presencia de metales como el plomo en cantidades peligrosas.

Incluso, señaló que no es recomendable usarla para tareas cotidianas hasta que aclare.

El doctor recomendó esperar a que el agua esté transparente por 24 a 48 horas y, aun así, hervirla por al menos tres minutos. Si no hay luz o facilidad para hervir, indicó un método alterno: añadir ocho gotas de cloro por cada galón y dejarla reposar 30 minutos antes de consumirla.

Además, alertó sobre efectos en la piel: bañarse con agua contaminada puede empeorar alergias o provocar irritaciones.

A esto se suma el desgaste físico y mental de cargar cubos, subir escaleras y hacer filas bajo el sol, una situación que puede agravar condiciones crónicas, especialmente en envejecientes y pacientes encamados.

Finalmente, reiteró la importancia de la hidratación, sobre todo en niños durante el verano.

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