De ahorrar para videojuegos a crear una finca con más de 1,000 gallinas ponedoras
Lo que comenzó como una conversación familiar sobre cómo gastar unos ahorros terminó convirtiéndose en un exitoso proyecto de emprendimiento que hoy cuenta con más de 1,000 gallinas ponedoras en una finca ubicada en Cupey.
La historia surgió cuando un padre decidió transformar el interés de sus hijos por utilizar sus ahorros en videojuegos en una oportunidad para enseñarles sobre finanzas, inversión y responsabilidad. En lugar de realizar la compra, la familia optó por adquirir varias pollitas con la expectativa de generar ingresos a largo plazo.
Con el paso del tiempo, las aves comenzaron a producir huevos y el proyecto empezó a crecer. Lo que inicialmente era una pequeña iniciativa familiar evolucionó hasta convertirse en una finca dedicada a la producción y venta de huevos.
Los hijos participan activamente en las tareas diarias del negocio, desde el cuidado de las gallinas hasta la recolección de los huevos. También colaboran en el proceso de limpieza y clasificación mediante maquinaria especializada que lava, inspecciona y verifica la calidad del producto antes de ser empacado para su distribución.
Además de aportar a la economía familiar, el proyecto se ha convertido en una herramienta educativa para los menores, quienes han aprendido sobre trabajo, disciplina, responsabilidad y el valor de desarrollar una idea de negocio desde temprana edad.
La familia asegura que la experiencia demuestra cómo una inversión bien pensada puede convertirse en una oportunidad de crecimiento y aprendizaje para todos los miembros del hogar.