Hacer compra en Puerto Rico: una misión cuesta arriba
En Jugando Pelota Dura, se analiza el impacto del alto costo de vida en Puerto Rico a través del caso de Ikshel Gandía Rodríguez, madre de cuatro hijos, quien junto a su esposo sostiene un hogar de seis personas con un presupuesto mensual de entre 1,200 y 1,400 dólares para alimentos.
Aunque planifica sus compras con un límite específico —en una visita intentó no exceder los 100 dólares— terminó pagando más de lo previsto, reflejando cómo los precios superan los cálculos iniciales. La situación obliga a ajustar menús y sustituir productos, especialmente proteínas, por alternativas más económicas.
También se expone cómo el aumento en el precio del diésel y la electricidad impacta a distintos sectores.
Transportistas denuncian que el costo de llenar un camión casi se ha duplicado, encareciendo la distribución de alimentos y elevando los precios en los comercios.
Por su parte, dueños de panaderías reportan incrementos significativos en la factura de luz, lo que afecta el precio final al consumidor.
En conjunto, se advierte que incluso con dos ingresos, muchas familias trabajadoras enfrentan serias dificultades para mantener estabilidad económica.