¿Qué es el tinglar y por qué es vital para el ecosistema marino?

abril 2, 2026

El tinglar, también conocido como tortuga laúd, es una de las especies más antiguas y sorprendentes del océano. Con más de 100 millones de años de existencia, se distingue por ser la tortuga marina más grande del planeta, capaz de alcanzar hasta ocho pies de largo y pesar alrededor de 2,000 libras.

A diferencia de otras tortugas, no posee un caparazón rígido, sino una piel gruesa y flexible que le permite nadar con mayor facilidad en mar abierto y sumergirse a profundidades extraordinarias, de hasta 4,199 pies.

A nivel global, existen siete especies de tortugas marinas, todas en peligro de extinción. En Puerto Rico se han reportado cinco, de las cuales cuatro anidan en sus costas: el tinglar, el carey, la tortuga verde —también conocida como peje blanco— y la golfina, cuya anidación es menos frecuente, pero ha sido documentada en zonas como Arecibo.

El tinglar no reside de forma permanente en la isla. Se trata de una especie pelágica que habita en aguas abiertas y regresa cada dos a tres años para anidar, atraída por las condiciones cálidas del Caribe.

Para su reproducción, requiere playas con características específicas, como dunas, abundante arena, oleaje fuerte y, especialmente, ausencia de contaminación lumínica. Su presencia refleja la conexión entre el ser humano y el medioambiente, ya que su desaparición podría provocar desbalances significativos en el ecosistema marino.

Por ello, expertos insisten en la importancia de respetar las áreas de anidaje, evitar acercarse a los nidos y reportar cualquier irregularidad. Aunque el tinglar enfrenta depredadores naturales, su principal amenaza sigue siendo la actividad humana, por lo que su conservación depende, en gran medida, de la responsabilidad colectiva.

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