Plantean usar baja matrícula como oportunidad para fortalecer el sistema educativo
En los últimos 30 años, el Departamento de Educación ha perdido cerca del 41% de su matrícula estudiantil, una tendencia que se anticipa continúe en los próximos años.
Sin embargo, pese a la reducción en la cantidad de estudiantes, la plantilla de empleados ha aumentado, lo que ha abierto un debate sobre la lógica administrativa del sistema y el uso real de los recursos disponibles.
Guillermo Betancourt, portavoz de los asistentes de Educación Especial T-1, y Miguel Rivera, vicepresidente de la Federación de Maestros, plantearon que la baja en matrícula no debe verse únicamente como un problema, sino también como una oportunidad para fortalecer el sistema educativo.
Entre las medidas propuestas, destacaron la posibilidad de reducir el tamaño de los grupos para lograr una enseñanza más efectiva, especialmente en salones con estudiantes de Educación Especial. Según indicaron, atender necesidades diversas en grupos de 25 o 30 alumnos representa un reto significativo para el personal escolar.
También señalaron el aumento en diagnósticos como autismo y síndrome de Down, lo que, a su juicio, exige más apoyo y personal especializado en las escuelas.
Además, criticaron el proceso de aprobación de las llamadas “organizaciones escolares”, que determinan la cantidad de grupos, horarios y puestos. Según los entrevistados, este proceso debería ser más participativo y responder a las necesidades particulares de cada comunidad escolar, en lugar de decidirse primero desde el nivel central.
Finalmente, sostuvieron que garantizar que el presupuesto llegue directamente a las escuelas sería clave para aprovechar este momento, reforzar los servicios y atender el rezago académico acumulado por eventos recientes.