Bomberas forestales comparten su labor entre riesgos y preparación
Mientras muchas personas corren para ponerse a salvo, un grupo de mujeres corre en dirección contraria: hacia el peligro, con el propósito de salvar vidas y proteger comunidades.
Se reconoció la labor de Paula García Almodóvar, Yamilka Río Guadalupe, Lizbeth Vega Acosta y María Luisa Colón Vilaró, bomberas forestales del Bosque Nacional El Yunque.
Las bomberas explicaron que, al recibir una llamada de emergencia, sienten una mezcla de adrenalina y ansiedad, pues deben activar rápidamente una logística personal y operacional para salir de Puerto Rico y apoyar labores en Estados Unidos durante aproximadamente dos semanas.
Su trabajo se enfoca en fuegos de vegetación, que pueden extenderse por miles de acres y, en algunos casos, amenazar hogares, estructuras y comunidades completas.
Según destacaron, la clave para manejar el riesgo está en el trabajo en equipo, la confianza en líderes experimentados y el entrenamiento constante. Como parte de su preparación, fortalecen su condición física y se capacitan en áreas como el comportamiento del fuego, el uso de herramientas y el manejo de equipos, incluyendo la motosierra.
Aunque reconocieron que el miedo siempre está presente, señalaron que es fundamental controlarlo para evitar poner en riesgo a todo el equipo.
También resaltaron la importancia de contar con información actualizada sobre las condiciones del clima. Los reportes frecuentes permiten ajustar los planes de trabajo ante cambios repentinos en el viento y en la propagación del fuego.
El equipo que utilizan puede incluir mochilas y herramientas pesadas. Las bomberas deben cargar al menos 45 libras, además de sierras y combustible necesarios para operar durante toda la jornada.
Para ellas, una de las mayores recompensas es ver que una línea de contención funciona y logra evitar que el fuego llegue a viviendas. Ese momento, aseguraron, confirma que el esfuerzo, la preparación y el sacrificio valen la pena.