La historia de superación de la vallista olímpica Grace Claxton
La historia reciente del atletismo puertorriqueño tiene en Grace Claxton una figura destacada por su constancia y sentido de pertenencia.
Especialista en los 400 metros con vallas, Claxton ha representado a Puerto Rico en escenarios internacionales y describe su camino como una mezcla de disciplina, sacrificio y amor de madre, demostrando que la vida familiar y el alto rendimiento pueden convivir.
Según cuenta, todo comenzó en las tradicionales “carreras del pavo” mientras estudiaba en la escuela, cuando la maestra la motivó a tomarse el deporte con mayor seriedad.
Ese impulso la llevó a conocer al entrenador Danny Soto, a quien reconoce como una figura clave en su formación: alguien que fortaleció su confianza y la hizo creer que merecía estar en la élite.
Con el tiempo, las clasificaciones a campeonatos internacionales la sorprendieron y confirmaron su nivel, aunque admite que aún siente asombro al llegar a eventos como los Juegos Olímpicos.
Para Claxton, portar la bandera de Puerto Rico es un orgullo difícil de explicar por lo gratificante que resulta.
Hoy, con 32 años, también resalta su rol como ejemplo para otras mujeres: fue madre y logró clasificar a París 2024 once meses después del parto, defendiendo la idea de que no hay excusas para seguir adelante.
Sus metas incluyen medalla a corto plazo en competencias regionales y, a largo plazo, inspirar a la juventud a no rendirse.