Expertos resaltan la importancia de la zona cárstica para el agua en la isla

abril 17, 2026

La zona cárstica de Puerto Rico es una de las regiones naturales más valiosas del país, tanto por su singular geología como por su estrecha relación con el agua dulce.

Según explicaron los expertos Abel Vale Nieves y Rhonda Pérez, este paisaje se forma a partir de la meteorización —o desgaste— de la roca caliza, un proceso que ocurre a lo largo de millones de años. La caliza, de origen sedimentario, se formó en antiguos fondos marinos y está compuesta en gran medida por restos de organismos marinos, lo que la convierte en un importante registro de la historia del planeta.

Al emerger estas formaciones a la superficie, la lluvia —ligeramente ácida al combinarse con dióxido de carbono— disuelve la roca de manera gradual, dando paso a relieves característicos como mogotes y sumideros. En la isla, la zona cárstica más extensa se ubica en la región norte, aunque también existen áreas en el sur y el oeste, ricas en vegetación y biodiversidad.

Uno de sus principales valores es su función hídrica. En esta región se encuentra el acuífero del norte, una importante reserva de agua dulce que abastece a múltiples comunidades, incluida el área metropolitana. Por ello, la protección del carso resulta clave para garantizar el acceso futuro al agua potable.

No obstante, este ecosistema enfrenta retos asociados al cambio climático, como alteraciones en los patrones de lluvia y el aumento del nivel del mar, que puede provocar intrusión salina y afectar la calidad del agua.

Como parte de los esfuerzos de educación y conservación, se anunció la celebración del festival “Tierra, Agua y Vida” en Arecibo, un espacio dirigido a fomentar la conciencia ambiental y la participación comunitaria.

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