El impacto emocional ante la falta de agua en Puerto Rico
La crisis del agua dejó de ser solo un inconveniente doméstico y económico para convertirse en un factor que afecta directamente la salud mental.
Especialistas explicaron que la interrupción prolongada de un servicio esencial genera irritabilidad, problemas de sueño y altos niveles de preocupación.
La incertidumbre —no saber cuándo llegará el agua ni poder planificarse— aumenta el estrés y puede somatizarse en el cuerpo con migrañas, espasmos o descompensaciones.
También, se adviertió que, al sumarse otros apagones y la precariedad de los servicios de salud mental, muchas personas terminan recurriendo a líneas de ayuda en momentos de crisis.
Como medidas de afrontamiento se recomendó identificar qué está bajo control, apoyarse en la comunidad y la familia, limitar la sobreexposición a contenido angustiante y pedir ayuda profesional de forma preventiva.
Además, se destacó la importancia de mantener la calma frente a los niños, ya que suelen reflejar las reacciones de los adultos.