Denuncian abandono a hogares de ancianos ante la crisis de agua
La escasez de agua ya representa un reto para miles de familias, pero su impacto se agrava en instituciones donde el recurso es indispensable para proteger la salud y la dignidad humana.
Jonathan Morales, presidente de la Federación de Instituciones de Cuido Prolongado, describió la realidad que enfrentan los hogares de cuidado prolongado en Puerto Rico ante una posible sequía. Aunque estas facilidades cumplen con requisitos como cisternas, generadores y licencias, el problema surge cuando las reservas se agotan y no existe un plan claro para reabastecerlas.
Morales adviertió que, hasta el momento, no se han establecido mesas de diálogo con agencias como el Departamento de la Familia o entidades relacionadas, por lo que no hay canales oficiales para coordinar quién suple agua cuando una cisterna se vacía.
Señaló que depender únicamente de municipios, aunque sean aliados, no es suficiente y que hace falta coordinación interagencial, como ocurrió tras el huracán María, los terremotos y la pandemia.
La falta de agua puede convertirse en una emergencia en cuestión de horas: afecta la higiene, la preparación de alimentos, el manejo de inodoros y el cuidado de pacientes vulnerables, incluidos encamados o con ventilación.
Además, mencionó la necesidad de reconocer estos hogares como “servicios esenciales” para que reciban prioridad similar a los hospitales.