Clases, trabajo y presión económica: el reto de cuidar la salud mental en la universidad
La vida universitaria puede representar un reto importante para la salud mental de los estudiantes, especialmente cuando se combinan las clases, el trabajo, las responsabilidades familiares y las presiones económicas.
Nomar Serrano Colón, estudiante próximo a graduarse, relató que enfrenta jornadas extensas con entre cuatro y cinco cursos por semana, días completos en la universidad y un empleo a tiempo parcial que puede alcanzar entre 30 y casi 40 horas semanales.
Según explicó, esta carga provoca un estrés constante, ya que incluso mientras trabaja piensa en sus asignaciones, horarios y demás responsabilidades académicas. Esta situación, aseguró, aumenta la sensación de estar abrumado.
Las psicólogas Arlene Vélez y Hecmir Torres señalaron que esta realidad es cada vez más frecuente entre los estudiantes universitarios. Indicaron que muchos jóvenes no solo estudian y trabajan, sino que también cumplen roles de cuidadores de familiares, especialmente adultos mayores, y en algunos casos aportan económicamente al hogar.
Además, advirtieron sobre un dilema común: aunque reducir la carga académica puede ayudar a aliviar el estrés, también podría afectar la elegibilidad para becas, que en muchos casos exigen una cantidad mínima de créditos y tienen límites de semestres.
Las expertas también destacaron el impacto emocional de esta etapa. Según mencionaron, cerca del 30% del estudiantado presenta cuadros clínicos de depresión o ansiedad, por lo que la transición a la universidad requiere destrezas, acompañamiento y apoyos adicionales.
Como recomendaciones, enfatizaron la importancia de buscar ayuda dentro de las instituciones, fortalecer los servicios de salud mental, crear sistemas de alerta académica y promover redes de apoyo entre estudiantes, familiares y personal universitario.
A nivel personal, Serrano Colón destacó la organización como una herramienta esencial para manejar la carga diaria. Entre sus estrategias, mencionó escribir las tareas pendientes, dividirlas por días y separar tiempo para descansar.