Aguas Buenas: historia, manantiales y tradiciones en el corazón de la montaña
Entre montañas, manantiales y una rica historia, Aguas Buenas se distingue como uno de los municipios de la zona central de Puerto Rico, con un legado que se remonta a su fundación en 1838 y una identidad estrechamente vinculada a sus recursos naturales.
La profesora Carmen Rosado y el doctor Félix Huertas repasaron los orígenes del municipio, su evolución económica y los atractivos que hoy forman parte de la identidad de Aguas Buenas.
La fundación de Aguas Buenas se formalizó en 1838, luego de un proceso de peticiones que se extendió durante varias décadas y que estuvo motivado, en parte, por la distancia con Caguas, municipio del cual se desprendió.
En sus comienzos, el pueblo fue conocido como Aguas Buenas, sin la “s” final, y también se documentan nombres como Aguas Claras. Su nombre está relacionado con la abundancia de manantiales en la zona, razón por la que se le ha descrito como un “oasis” en el corazón de la montaña.
Para establecer el nuevo pueblo, el señor López donó 10 cuerdas de terreno, espacio que permitió desarrollar áreas importantes del centro urbano, incluyendo la plaza.
La actividad económica también ha evolucionado con el paso de los años. Inicialmente predominaban los frutos menores, mientras que durante el siglo XIX el café se convirtió en uno de los principales cultivos del municipio.
Tras el impacto del huracán San Ciriaco, la agricultura experimentó cambios y el tabaco tomó mayor protagonismo. Con el tiempo, la economía de Aguas Buenas se transformó y pasó a estar más orientada hacia la industria y los servicios.
Además de su historia, el municipio cuenta con atractivos naturales y culturales como cuevas, paisajes montañosos, gastronomía criolla y artesanía, elementos que, junto con su gente, continúan formando parte de la identidad aguasbonense.