Nueva era en la Contraloría: sede propia e inteligencia artificial
A seis meses en la oficina de la contralora de Puerto Rico, Carmen Vega Fournier plantea prioridades claras: revitalizar el equipo de auditoría, acelerar la entrega de informes e incorporar tecnología.
Detectó auditores desanimados, mantuvo y completó las investigaciones en curso y adquirió la primera sede propia de la entidad para eliminar un gasto de renta de 2.3 millones anuales.
Planea integrar una plataforma con inteligencia artificial para que el 100% de los contratos gubernamentales pasen por la Contraloría, con IA como apoyo —no sustituto— de los auditores (unos 325) y una plantilla cercana a 550 empleados.
Promueve además la participación ciudadana para denunciar irregularidades (línea 787-634-6666), impulsa iniciativas de motivación interna y prevé ingresos por la nueva propiedad, lo que considera una buena práctica de gobierno durante su nombramiento de diez años.