Advierten sobre el impacto de la tortuga mordedora en los ecosistemas de Puerto Rico

El director de la Unidad de Vida Silvestre del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), teniente Ángel Atienza, alertó sobre la presencia de la tortuga mordedora, conocida comúnmente como snapper, y el impacto que esta especie exótica puede tener sobre la fauna nativa de Puerto Rico.

Durante una entrevista, Atienza explicó que esta tortuga de agua dulce puede distinguirse fácilmente de la jicotea por varias características físicas, entre ellas una cola larga con estrías, un plastrón de menor tamaño, un cuello considerablemente más largo y un comportamiento mucho más agresivo.

El funcionario indicó que la especie recibe su nombre por la facilidad con la que muerde cuando se siente amenazada, por lo que recomendó extremar las precauciones al manipularla.

Según explicó, la tortuga mordedora se alimenta principalmente de peces y materia orgánica en descomposición, puede vivir entre 50 y 70 años y desarrolla gran parte de su ciclo de vida en ambientes de agua dulce.

Atienza señaló que una de las principales razones de su presencia en la isla ha sido la venta como mascota y la posterior liberación de ejemplares en ríos, lagos y otros cuerpos de agua cuando sus dueños ya no pueden mantenerlos.

Advirtió que esta práctica ha favorecido el establecimiento de poblaciones invasoras que compiten con las especies nativas por alimento, espacio y otros recursos esenciales para su supervivencia.

Asimismo, explicó que la presencia de estas especies exóticas también puede propiciar procesos de hibridación con tortugas locales, lo que podría afectar la diversidad genética de las poblaciones nativas e incluso producir descendencia con problemas reproductivos.

Como medida de seguridad, Atienza recomendó no intentar manipular estos animales sin el conocimiento adecuado. Indicó que, de ser necesario mover una tortuga mordedora, debe sujetarse únicamente por la parte posterior del caparazón y mantenerse siempre alejadas las manos de los costados y de la cabeza para evitar mordeduras.

Finalmente, el director de la Unidad de Vida Silvestre exhortó a la ciudadanía a no adquirir ni liberar especies exóticas en el ambiente y a notificar al DRNA cuando detecten animales de este tipo, con el fin de proteger los ecosistemas y conservar las especies nativas de Puerto Rico.

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