“Cosmeticorexia” y redes sociales: nuevo estudio muestra su efecto en los más jóvenes
Naiya White, de diez años, comprando en una tienda Sephora el mes pasado. Esta alumna de cuarto curso publica vídeos sobre su pasión por el cuidado de la piel en su cuenta de TikTok. (Cortesía de Ashley Paige) / Extraído de: Los Ángeles Time
El estudio Cosmeticorexia: qué es, de dónde viene y por qué es importante publicado el pasado 7 de marzo del presente año, reveló que preadolescentes podrían enfrentar obsesiones y compulsiones sobre el uso de maquillaje y otros productos para el cuidado de la piel, motivados por tendencias en redes sociales.
De acuerdo al estudio, el término «cosmeticorexia» podría definirse como «obsesión, reforzada culturalmente, por lograr una piel «impecable», que conduce a un uso excesivo, inadecuado para la edad o el género, o compulsivo de productos y procedimientos cosméticos», como tratamientos con inyecciones, rutinas antiaging (antienvejecimiento), uso temprano de retinol —el cual se utiliza para tratar el acné y manchas en el rostro—, entre otros.
La «cosmeticorexia» surge en este siglo XXI, tras la medicalización de los productos para la belleza y el marketing de creadores de contenido («influencers») en las redes sociales que constantemente presentan rutinas para el cuidado de la piel enfocadas en la apariencia física.
Las características principales de esta obsesión que podrían padecer miles de adolescentes son el aumento progresivo del tiempo y la cantidad monetaria invertidos en productos estéticos, el padecimiento de la ansiedad o la tristeza cuando alguna rutina de cuidado no se puede llevar a cabo, la dependencia de estos productos o rutinas para el bienestar emocional y la continuidad de estas prácticas a pesar de irritación o reacciones alérgicas en la piel.
¿Cómo la «cosmeticorexia» llegó a los adolescentes?
Desde la pandemia del coronavirus en 2020, las métricas —que miden el rendimiento y las interacciones (como «likes», comentarios, compartidos, entre otros)— de plataformas y motores de búsqueda muestran un aumento significativo en el interés sobre productos cosméticos y rutinas del cuidado de la piel en adolescentes, lo cual se ha evidenciado en vídeos que han superado cientos de millones de visualizaciones y etiquetas de «#skincare» y «#skincareroutine» que han alcanzado más de 60 millones en publicaciones en redes sociales como Instagram y TikTok.
Varios medios de comunicación han adoptado el término «Sephora Kids», tendencia entre la generación Alpha (pre adolescentes y adolescentes de 8 a 12 años de edad) que utilizan maquillajes y productos complejos para el cuidado de la piel de adultos, como retinol y ácidos, motivados por rutinas de «influencers» en redes sociales, según la revisión titulada Seguridad dermatológica de los productos cosméticos comercializados para niños: reflexiones sobre el fenómeno Sephora Kids.
De acuerdo la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés), los ácidos exfoliantes (AHA y BHA) y los retinoides no han sido probados en pieles tan jóvenes, por lo cual su uso puede implicar riesgos dermatológicos como irritación, dermatitis, sensibilidad al sol, brotes de dermatosis preexistentes, entre otros.
Desde el punto de vista psicológico, la «cosmeticorexia» puede reforzar los comportamientos compulsivos de revisión y compra de productos para el embellecimiento y cuidado de la piel y aumentar el estrés de la comparación social. El cumplimiento de estas rutinas de forma compulsiva puede aliviar temporalmente la ansiedad al tiempo que mantienen círculos viciosos de desconfianza e insatisfacción.
¿Se puede diagnosticar?
La «cosmeticorexia» no ha ido catalogada como un trastorno mental, pues no se encuentra en la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, pero el término funciona como una categoría descriptiva de un patrón de riesgo.
«También puede producirse un solapamiento con el trastorno obsesivo-compulsivo cuando las rutinas son rígidas, requieren mucho tiempo y son difíciles de resistir; sin embargo, el comportamiento suele organizarse en torno a la optimización de la apariencia y la regulación de las emociones, más que a la neutralización de obsesiones intrusivas», de acuerdo al estudio recientemente publicado.
Hasta que se disponga de evidencias más sólidas, lo esencial es enfatizar en la prevención, como rutinas mínimas adecuadas a la edad, formación para las familias y supervisión clínica cuando se lleven a cabo intervenciones o procedimientos médicos.