Comprometida de Jeff Bezos, colaboró para el rediseño de los trajes de Blue Origin

abril 14, 2025

Por primera vez desde 1963, una misión espacial estuvo compuesta exclusivamente por mujeres. Esta vez, el viaje no solo rompe barreras de género en la exploración espacial: también lleva la moda al espacio.

Lauren Sánchez, periodista y empresaria, formó parte de este vuelo histórico de Blue Origin, la empresa aeroespacial de Jeff Bezos, junto a un grupo diverso de pasajeras: la cantante Katy Perry, la periodista Gayle King, las científicas y activistas Amanda Nguyen y Aisha Bowe, y la productora de cine Kerianne Flynn.

Moda y función en gravedad cero

Hace cinco meses, Sánchez se acercó a Fernando Garcia y Laura Kim, cofundadores de la firma Monse y directores creativos de Oscar de la Renta, con una propuesta inesperada: diseñar un traje espacial para su viaje con Blue Origin.

El dúo ya había trabajado con Sánchez en su atuendo para la Gala del Met 2024, pero esta vez el reto era otro: crear un conjunto funcional, técnico y estéticamente poderoso para un entorno sin precedentes.

Los trajes, confeccionados por Creative Character Engineering, fueron diseñados para reflejar tanto la fuerza como la feminidad de sus usuarias, pero también le dan un toque picante al espacio.

Imágenes: NY Times

Estos trajes son un cruce entre la ciencia ficción y el espectáculo: la parte superior recuerda a Star Trek, mientras que la inferior evoca los trajes de Elvis Presley en Las Vegas. Están hechos de neopreno elástico resistente al fuego, una mejora frente al poliéster brillante de los primeros trajes de Blue Origin usados, por ejemplo, por Jeff Bezos en 2021.

A diferencia de los astronautas de la NASA, las tripulantes de este vuelo suborbital no saldrán al vacío espacial, por lo que los trajes no requieren sistemas de soporte vital. Sin embargo, debían cumplir con ciertos requisitos técnicos y, al mismo tiempo, ofrecer comodidad, libertad de movimiento y una silueta favorecedora.

Cada miembro de la tripulación fue sometido a un escaneo corporal en 3D para garantizar un ajuste perfecto. El resultado es un mono de cuerpo entero con capa de compresión, cuello mandarín, doble cremallera frontal (que puede abrirse hasta la cintura), cinturón, cremalleras laterales en las pantorrillas para un efecto acampanado y un degradado en los costados que estiliza la figura. Se mantuvieron pequeños bolsillos en los brazos, mientras que los de las piernas se descartaron por volumen.

Incluso los detalles más íntimos fueron cuidadosamente considerados.

“Estuve a punto de ponerte un corsé en el traje, porque sé que no te habrías opuesto”, bromeó Garcia. “Probablemente no lo habría hecho”, respondió ella. Pero añadió: “Vamos a estar en gravedad cero. Así que tenemos que poder movernos”.

Durante la prueba del prototipo, Sánchez no dejó nada al azar. “Me estiraba. Hacía una flexión de espalda. Me dije: ‘OK, vamos a asegurarnos de que no se abra por detrás en el espacio’”.

El vuelo, que despegó este lunes 14 de abril, desde el oeste de Texas y duró aproximadamente 11 minutos, cruzó la línea de Kármán —el límite reconocido del espacio exterior— y llevó consigo más que pasajeros: un mensaje claro sobre empoderamiento, representación y la posibilidad de reimaginar quién puede estar entre las estrellas… y cómo puede vestirse para llegar allí.

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