Lágrimas de orgullo y tristeza: cayeyanos recuerdan legado de “Piculín” Ortiz en el país
En medio del luto por la muerte del exbaloncelista José “Piculín” Ortiz, el municipio de Cayey y el residencial Luis Llorens Torres se han convertido en escenarios de tristeza, pero también de orgullo por el legado que dejó en el deporte y en la juventud puertorriqueña.
Vecinos y allegados resaltaron su carácter, liderazgo comunitario y el impacto que tuvo al compartir con niños en canchas de la comunidad, donde inspiró a nuevas generaciones.
Ortiz fue reconocido por abrir caminos fuera de la isla, destacándose como el primer puertorriqueño en jugar en Europa y participando en diversas ligas internacionales, donde consolidó una trayectoria de alto nivel dentro del baloncesto de la FIBA.
Entre los testimonios, destacó el de su maestro de educación física en noveno grado, quien recordó que Ortiz mostraba grandes habilidades para el voleibol antes de consolidarse en el baloncesto
El educador relató anécdotas de su disciplina y dedicación, incluyendo la intensidad con la que practicaba desde temprana edad.
A los 14 años ya llamaba la atención por su estatura, y con el tiempo se convirtió en una de las figuras más queridas y respetadas del deporte puertorriqueño.