Juez federal da ultimátum en caso contra Juan Zalduondo

junio 13, 2022

Por: Melissa Correa Velázquez

A casi ocho años de que el abogado Juan Zalduondo, fuera acusado por por lavar dinero a la organización de narcotráfico, liderada por el capo Carlos Morales, mejor conocido como “Cano Gurabo”, el juez federal Daniel Domínguez advirtió a las partes que el caso tiene que ser resuelto próximamente.

“No puedo seguir con este caso. Tengo que salir de él”, sentenció Domínguez, durante una vista de status del caso.

Zalduondo, quien presidió la Junta de Directores de la Administración de Compensación por Accidentes (ACAA) y recaudador del Partido Popular Democrático (PPD), fue acusado por un gran jurado el 18 de diciembre de 2014.

Zalduondo, quien también fue miembro de la Comisión de Evaluación Judicial, estaba supuesto a hacer alegación de culpabilidad en relación a este caso el 6 de septiembre de 2017. Ello, luego de que la defensa llegó a un acuerdo con la fiscalía federal, según el expediente del caso.

No obstante, tras el paso del huracán Irma, la audiencia fue reseñalada por el juez Domínguez para el 15 de septiembre del 2017. El expediente del caso se mantuvo inactivo durante varios años.

Empero, el 1 de noviembre de 2021 durante una conferencia de status del caso, se volvió a discutir sobre el acuerdo de culpabilidad de Zalduondo y se señaló una vista a esos efectos para el 29 de noviembre del pasado año. La audiencia de culpabilidad no se celebró. 

Mientras, el 10 de enero del año en curso, la defensa radicó una moción sellada sobre las condiciones de salud de su representado.

Durante la vista de hoy, el fiscal José Contreras le notificó al juez que han identificado a profesionales de la salud para constatar las condiciones de salud del acusado. Sin embargo, por conflictos de calendario se ha pospuesto la evaluación. “Si no, se buscará a otra persona”, afirmó Contreras, quien solicitó 60 días adicionales para conseguir al profesional de la salud.

Por su parte, Fontanez no tuvo objeción a los 60 días.

“Este caso tiene unas circunstancias particulares”, expresó Contreras. Añadió que las partes habían llegado a un acuerdo. “Pero, algo ocurrió y la defensa radicó una moción sobre circunstancias que no voy a detallar” -en corte abierta-, apuntó el fiscal.

La próxima vista de status del caso fue pautada para el 16 de agosto.

“Esa fecha será el final del camino”, advirtió Domínguez.

Zalduondo se encuentra en libertad bajo fianza.

Se alega que este fungía como facilitador de lavado de dinero y ayudó a depositar casi $3 millones en efectivo en cuentas del Banco Santander y la Cooperativa de Ahorro y Crédito La Puertorriqueña. Zalduondo presuntamente uso tres cuentas de banco que tenía bajo su nombre y el de su compañía Juaza Inc., para facilitar el lavado de dinero proveniente de la organización de «Cano Gurabo».

La inmensa mayoría de los integrantes de esa organización criminal se declararon culpables por estos hechos. Incluso, “Cano Gurabo”, quien admitió su culpa el 14 de febrero de 2017. Fue sentenciado el 3 de marzo de 2022. Se desconoce la pena impuesta, ya que la sentencia fue sellada.

De acuerdo al pliego acusatorio, la pandilla traficaba heroína y cocaína que provenía de Colombia y era transportada a través de Venezuela, luego a República Dominicana hasta llegar a Puerto Rico. Los narcóticos eran enviados a los Estados Unidos.

La acusación alegaba además que la pandilla distribuía drogas en distintas áreas de Puerto Rico, específicamente en  los municipios de Vieques, Fajardo, Naguabo y Caguas.

La organización generó mil millones de dólares.

Los coacusados utilizaban la isla municipio de Vieques como principal punto de entrada de la droga a Puerto Rico y el Ferry como principal medio de transporte. 

Varios de los acusados usaban las ganancias de la venta de narcóticos para comprar propiedades, tales como 65 casas, 15 vehículos de motor, botes, apartamentos de lujo en la Florida, 10 lotes de terrenos para desarrollo residencial, un complejo de cuatro torres de 32 apartamentos en Montemar Apartments en Ponce, armas de fuego, prendas y dos botes de lujo.