Federación LGBTQ+ exige que se mantenga vigente la prohibición de terapias de conversión
La Federación LGBTQ+ de Puerto Rico, exigió la tarde del lunes que se mantenga la orden ejecutiva, firmada por el exgobernador Ricardo Rosselló, que prohíbe las llamadas terapias de conversión en Puerto Rico, tras una solicitud de la senadora independiente, Joanne Rodríguez Veve, para derogarla.
Según la federación, las expresiones de la senadora desnaturalizan la decisión que emitió el Tribunal Supremo de los Estados Unidos.
«Rodríguez Veve miente al alegar que el Tribunal Supremo estadounidense ordenó revisar la política pública de los estados y territorios sobre las terapias de conversión. Eso es absolutamente falso. La decisión judicial se limitó a la libertad de expresión, pero no determinó cuándo su ejercicio puede derivar en daños reales y duraderos. Por lo que no se declararon inconstitucionales las prohibiciones a las terapias de conversión», aseveró el activista y presidente de la federación, Pedro Julio Serrano.
Según la Asociación Americana de la Psicología (APA por sus siglas en inglés), las llamadas terapias de conversión se refieren al intento de cambiar la orientación sexual o identidad de género de una persona, prácticas que no se basan en evidencia.
De igual forma, la directora de comunicaciones de la federación, Olga Chapman Rivera, aseguró que «el mismo gobierno, a través de la Consulta Juvenil de ASSMCA, que encuesta a estudiantes de escuelas públicas, determinó que los jóvenes de la comunidad LGBTQ+ son cinco veces más propensos a ideaciones suicidas, depresión, uso de sustancias y alcohol”.
Además, Chapman Rivera reiteró que las estadísticas “son producto del rechazo en los senos de los hogares puertorriqueños, de políticas excluyentes y de discursos de odio como el de Rodríguez Veve».
Mientras, el director de la federación, Justin Jesús Santiago, aseguró ser sobreviviente de las llamadas terapias de conversión, las que catalogó como torturas.
«Le exijo a la gobernadora Jenniffer González Colón que mantenga la prohibición a una práctica inhumana, anti-ética y dañina que vulnera, aún más, a nuestra juventud LGBTQ+. No hay nada que cambiar, no hay nada que corregir, no hay nada que curar. Las personas LGBTQ+ somos seres humanos que merecemos vivir en paz, equidad y libertad», concluyó el director.