Advierten que el déficit de lluvia podría prolongarse hasta el próximo año
El déficit de lluvia registrado durante los últimos dos o tres meses ha reducido los caudales de los ríos y provocado una pérdida gradual del agua almacenada en los embalses de Puerto Rico.
El hidrólogo Emmanuel Rodríguez, del Servicio Nacional de Meteorología, explicó que las precipitaciones se han mantenido muy por debajo de lo normal. A esto se suman las altas temperaturas y una humedad menor que en años anteriores, factores que aceleran la evaporación.
Según Rodríguez, la perspectiva climática indica que el patrón de lluvias, influido por el fenómeno de El Niño, podría permanecer por debajo del promedio hasta inicios del próximo año. Aclaró que esto no implica una ausencia total de lluvia, sino episodios menos frecuentes, incluso durante los meses de mayor actividad de la temporada de huracanes.
El especialista indicó que el déficit de precipitación también afecta a gran parte del Caribe. En El Yunque, por ejemplo, se reportan entre 15 y casi 20 pulgadas menos de lluvia en apenas dos meses.
Actualmente, el embalse de Carraízo se encuentra en niveles que requieren ajustes operacionales, mientras otros sistemas del este y suroeste también registran descensos. Rodríguez explicó que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados evalúa medidas como reducir la presión, aumentar el uso de pozos y trasladar agua desde otras fuentes.
NOAA mantiene coordinación con la AAA mediante reuniones semanales. Además, el Comité Ejecutivo de Sequía discute el panorama con el Gobierno para anticipar posibles medidas.
Ante un escenario que podría prolongarse, Rodríguez recomendó hacer un uso prudente del agua, evitar desperdicios, reducir la duración de los baños y no llenar piscinas. También aconsejó almacenar agua en el hogar como medida preventiva ante posibles racionamientos.
Una gráfica elaborada por la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez refleja condiciones secas en el sur, con efectos en los distritos agrícolas entre Cabo Rojo y Salinas. La situación ha impactado los cultivos, la producción de heno y la venta de ganado.
En el este y el interior, donde se encuentran algunos de los principales embalses, el terreno seco podría absorber la lluvia inicial antes de que llegue a los ríos y represas, lo que retrasaría la recuperación de los niveles de agua.