Sunny, la juguetona perra que acompañó a los Obama en la Casa Blanca, muere a los 14 años
(Por CNN | Las Noticias) – Sunny, la perra de agua portuguesa que llegó con energía desbordante a la Casa Blanca al inicio del segundo mandato del presidente Barack Obama, falleció este martes a los 14 años.
La muerte de la que fuera la “primera perra” fue anunciada en redes sociales por el expresidente, quien describió a la mascota como un “miembro muy querido de nuestra familia”, pese a que no reveló la causa del fallecimiento.
Durante cuatro años, entre 2013 y 2017, Sunny fue una presencia habitual y vivaz en la mansión presidencial junto a su compañero Bo, otro perro de agua portugués que los Obama habían recibido como regalo del senador Ted Kennedy en 2009.
Bo falleció en 2021, a los 12 años de edad.

Con sus pelajes oscuros y rizados, ambos perros hicieron de las plantas superiores de la residencia de la Casa Blanca su territorio, así como de los extensos jardines de 7 hectáreas, donde retozaban sobre el césped perfectamente cuidado.
Sunny acompañó a la familia presidencial a bordo del Air Force One en sus vacaciones anuales a Hawai y Martha’s Vineyard. En 2015, incluso conoció al papa Francisco en el Salón Azul de la Casa Blanca.

En sus memorias, la ex primera dama Michelle Obama describió a Sunny como “una vagabunda de espíritu libre que no parecía verle sentido a aprender a hacer sus necesidades fuera, dado lo grande que era su nueva casa”.
“Tenía sus excentricidades: aparte de Bo, prefería a las personas antes que a los perros; bebía agua de forma ruidosa y desordenada; y, a pesar de ser una perra de agua portuguesa, odiaba mojarse”, recordó el expresidente el miércoles.

“Pero para nuestra familia, era prácticamente perfecta; durante trece años estuvo a nuestro lado: siempre leal, siempre cariñosa, siempre lista para la aventura, y conservando su vitalidad y belleza hasta el final de sus días”, añadió.
La can de raza pura nació en 2012 en Michigan. Fue adquirida a un criador en lugar de ser adoptada en un refugio; no obstante, los Obama hicieron una donación a la Washington Humane Society a nombre de Sunny cuando llegó, como muestra de apoyo a los animales de refugio.
Sunny se sumó a una larga lista de mascotas presidenciales, entre ellas Barney, el terrier escocés de George W. Bush —que grababa videos con una cámara sujeta al cuello—, y Buddy, el labrador color chocolate de Bill Clinton —que debía mantenerse separado de Socks, el gato de la familia—.

“La echaremos muchísimo de menos”, escribió el funcionario, “e imaginamos que ahora está con su hermano mayor, asegurándose de que él esté bien”.