Reino Unido pide a la FIFA investigar pancarta de Malvinas mostrada por Argentina
(CNN | Las Noticias) El Gobierno británico pidió a la FIFA investigar a la selección argentina luego de que jugadores exhibieran una pancarta con el mensaje «Las Malvinas son argentinas» tras vencer a Inglaterra en la semifinal del Mundial.
El gesto fue rechazado por el ministro británico de Ciencia, Peter Kyle, quien lo calificó como «totalmente inapropiado» y sostuvo que uno de los principios de la Copa del Mundo es mantener la política separada del fútbol. Una portavoz del Gobierno británico reiteró la postura de Londres sobre las islas: «Nuestra posición no ha cambiado».
Para buena parte de la afición argentina, sin embargo, el mensaje tuvo una carga histórica y emocional. La disputa por las islas Malvinas, conocidas por el Reino Unido como Falkland, sigue siendo un asunto central en la memoria nacional argentina, especialmente para los veteranos de la guerra de 1982.
«Esto para nosotros es algo grande. Algo grande», dijo Juan Carlos Salinas, veterano de la guerra de Malvinas, tras ver el triunfo argentino junto a un grupo de excombatientes.

La rivalidad entre Argentina e Inglaterra trasciende lo deportivo desde la guerra de Malvinas, conflicto que comenzó el 2 de abril de 1982, cuando la dictadura militar argentina tomó por la fuerza las islas, y terminó el 14 de junio de ese año con victoria británica. El saldo fue de 649 soldados argentinos y 255 soldados británicos muertos.
Desde entonces, Argentina mantiene su reclamo de soberanía sobre las islas, mientras el Reino Unido sostiene su posición histórica. Aunque el Comité de Descolonización de la ONU ha instado durante décadas a ambas partes a dialogar, Londres no ha retomado conversaciones sobre el tema.
El antecedente futbolístico más recordado ocurrió en el Mundial de 1986, cuando Argentina venció a Inglaterra en los cuartos de final con dos goles de Diego Armando Maradona: el célebre tanto conocido como «la mano de Dios» y otro considerado entre los mejores en la historia de los mundiales.
Aunque antes de aquel partido Maradona dijo que era «solo fútbol», años después reconoció que el encuentro también estuvo atravesado por el recuerdo de la guerra.
En esta ocasión, el técnico Lionel Scaloni también intentó bajar el tono al duelo antes de enfrentar a Inglaterra. «Es un partido de fútbol. Punto», dijo tras conocerse el rival de Argentina.
Sin embargo, la pancarta desplegada tras el triunfo volvió a poner el reclamo por las Malvinas en el centro de la conversación. La FIFA, consciente de que se trataba de un encuentro de alto riesgo, había advertido a los asistentes sobre la prohibición de banderas con alusiones políticas.
El presidente de Argentina, quien se ha declarado admirador de Margaret Thatcher, ex primera ministra británica durante la guerra, pidió no mezclar el fútbol con el reclamo territorial y sostuvo que las Malvinas deben recuperarse mediante «diplomacia sabia» y no con «gestos de patrioterismo baratos».
La vicepresidenta Victoria Villarruel, distanciada del mandatario, había usado un tono más confrontativo antes del partido al referirse a los británicos como «piratas usurpadores».
La Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas también se expresó antes del encuentro y recordó que «el deporte no es la guerra». En una carta, sostuvo que la soberanía debe defenderse mediante la diplomacia, el derecho internacional y el reclamo pacífico establecido por la Constitución argentina.
El pedido del Gobierno británico se ampara en el artículo 34 del protocolo del Mundial, que prohíbe a jugadores y miembros de las delegaciones mostrar mensajes o lemas políticos, religiosos o personales antes, durante o después de los partidos. El reglamento también establece que la Comisión Disciplinaria de la FIFA puede procesar las infracciones de oficio.
En 2014, la FIFA ya había sancionado a la selección argentina con una multa de 30,000 francos suizos luego de que sus jugadores desplegaran un mensaje similar sobre Malvinas antes del Mundial de Brasil. En otras controversias políticas, como la celebración de futbolistas suizos contra Serbia en 2018, el organismo también aplicó castigos económicos sin suspensiones.
De momento, no se espera una sanción deportiva de mayor alcance contra Argentina. La selección se prepara ahora para enfrentar a España en una nueva final mundialista.