Proponen sembrar nubes para combatir la sequía, pero ¿se consideró al sector científico?
La siembra de nubes, una técnica utilizada a nivel mundial para aumentar los niveles de lluvia, vuelve a estar sobre el plano local, mientras se cuestiona el rol de la comunidad científica en el proceso.
El doctor Héctor Jiménez, director de la Oficina de Climatología de Puerto Rico, aseguró que se enteró del uso de esta alternativa “igual que todo el mundo”, y sostuvo que su oficina no ha sido integrada al proceso.
Jiménez explicó que, por tratarse de una intervención en un sistema atmosférico complejo, cualquier intento de implementar la técnica debe contar con una metodología definida, un grupo de control y mediciones claras que permitan distinguir sus resultados de la variabilidad de las condiciones del tiempo.
Durante la sequía del 2015, se reportó un aumento de entre 5% y 10% en la precipitación tras la aplicación de esta técnica. Sin embargo, Jiménez señaló que los resultados no fueron validados posteriormente por la comunidad científica.
La siembra de nubes consiste en dispersar sustancias como sales o yoduro de plata dentro de las nubes con el potencial de lluvia, con el objetivo de favorecer la formación y crecimiento de gotas hasta provocar precipitación.
No obstante, Jiménez advirtió que no existe certeza sobre su efectividad en Puerto Rico debido a la falta de respaldo científico y a que la técnica suele aplicarse bajo condiciones atmosféricas diferentes a las de la isla.
El experto también señaló que el proceso representa una oportunidad para recopilar datos e integrar a científicos locales, incluyendo investigadores de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Mayagüez, para determinar mediante evidencia si esta alternativa podría ser efectiva ante los episodios recurrentes de sequía.