Siembra de nubes comenzó, pero la AAA no precisa cuántas misiones se han realizado
La siembra de nubes ya comenzó en Puerto Rico como parte de los esfuerzos del Gobierno para intentar aumentar la lluvia sobre las cuencas de los embalses en medio de la sequía.
La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) confirmó que las operaciones comenzaron el 5 de septiembre, aunque no habían sido informadas públicamente hasta ahora.
Para llevar a cabo el programa, la corporación pública contrató a SOAR (Seeding Operations and Atmospheric Research), una empresa de Texas que también fue utilizada durante la sequía de 2015. El contrato contempla una inversión de hasta $400,000.
Según documentos del proceso, el 19 de agosto se notificó a la compañía la aceptación de su oferta para realizar trabajos de modificación del clima.
Ocho días después se emitió la orden de compra, que contempla pagos por adelantado de $23,600 para trasladar la aeronave a Puerto Rico y $133,000 mensuales para cubrir el avión, piloto, combustible, bengalas y estadía.
El programa tendrá una duración mínima de dos meses, aunque los documentos advierten que ese periodo podría no ser suficiente, ya que la efectividad de las operaciones depende de la presencia de nubes con condiciones adecuadas de humedad.
Hasta el momento, la AAA no pudo precisar cuántas misiones se han realizado, sobre cuáles cuencas se llevaron a cabo ni si las operaciones han logrado aumentar la cantidad de lluvia.
Funcionarios indicaron que el material utilizado consiste en sales y que, según la información ofrecida por la agencia, no representa riesgos para la salud ni para el ambiente.
Mientras, el Comité de Sequía atribuyó la mejoría reciente en los niveles de los embalses a las lluvias asociadas a los remanentes de la tormenta Doli y anunció que las medidas relacionadas con la sequía continuarán bajo revisión semanal.
Como parte de las alternativas para aumentar la disponibilidad de agua, el Gobierno también proyecta rehabilitar inicialmente cinco pozos, con el objetivo de reducir la dependencia de los embalses. Cada proyecto tendría un costo aproximado de $2 millones y podría comenzar a operar unos 60 días después del inicio de los trabajos, sujeto a las pruebas de calidad del agua.