¡En un chinchorreo! Así se conocieron los propietarios de Crüda

Entre anécdotas de “chinchorreo” y recetas con sabor a futuro, la chef Giselle Ortiz y su esposo Irving Givaudal revelaron su historia: su romance pudo no haber empezado por una simple batería descargada.

En plena Navidad de 2012, cuando ambos eran universitarios, se cruzaron en Barranquitas y ella, con ojo de pueblo pequeño, detectó de inmediato que él no era de allí. La invitación quedó lanzada con una condición moderna: que la añadieran en Facebook… pero Irving no tenía carga, así que un amigo terminó haciendo el “request” que cambió todo.

De ese primer contacto digital pasaron rápido al pariseo boricua —Día Nacional de la Salsa incluido— y, con el tiempo, a mezclar amor, trabajo y familia en un mismo proyecto culinario. Hoy son las manos detrás de Crüda en Paseo de Caribe, y también padres de dos niñas, Maite y Paula, quienes ya sueñan con seguir los pasos de mamá.

La pareja recordó que sus comienzos fueron bien “crudos”: una carpa, un food truck restaurado por ellos mismos y apenas 6,000 dólares reunidos con ayuda familiar. El momento más emotivo llegó al hablar del abuelo “Garo”, inspiración de disciplina y gratitud. Giselle aseguró que, si lo viera sentado en una mesa del local, solo le diría: “Lo logramos”.

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