Comunidad en Aguada teme perder la única entrada a sus residencias
Desde hace siete años, varias familias del Barrio Naranjo en Aguada enfrentan la amenaza constante de un derrumbe que los dejó incomunicados tras los huracanes María y Fiona.
La situación actual genera preocupación, ya que el terreno sigue inestable y su única vía de acceso podría colapsar.
Los residentes, muchos de ellos con problemas de salud, temen no poder recibir atención médica en caso de emergencia.
A pesar de las visitas de ingenieros que han evaluado el área, los trabajos de reparación no han comenzado.